Lesión medular

La médula espinal forma parte del Sistema Nervioso Central y es la vía principal por la que el cerebro recibe información del resto del organismo y envía las órdenes que regulan los movimientos. Se encuentra situada dentro del conducto raquídeo o canal vertebral y comienza a nivel del agujero magno en el occipital (base del cerebro) y se extiende hasta aproximadamente L1-L2 (zona lumbar). A partir de L2 lo que encontramos son las raíces nerviosas de los nervios espinales que forman la “cola de caballo”.

Cuando se produce una Lesión Medular esta conexión nerviosa se ve interrumpida o alterada dando lugar a la pérdida o alteración de la movilidad y sensibilidad por debajo de la zona afectada, también afecta al Sistema Urogenital presentando una falta de control de esfínteres y sensibilidad, además de alteraciones del Sistema Nervioso vegetativo.

La Lesión medular puede ser congénita, es decir, que hayamos nacido con ella como es la espina bífida, o adquirida (mayormente por un traumatismo). Los accidentes de tráfico son la causa más frecuente de lesión medular, seguidos de las caídas de diverso tipo, sobre todo en el ámbito laboral (caídas desde andamios, escaleras…). En cuanto a la edad media en el momento de la lesión, suele ser entre la 3ª y la 4ª década de la vida.

Para clasificar la lesión medular hay diferentes formas, lo primero es saber si la lesión es completa o incompleta. Si es completa quiere decir que no habrá ningún tipo de función motora ni sensibilidad por debajo del nivel de la lesión y que ambos hemicuerpos (parte derecha e izquierda del cuerpo) estarán afectados por igual. En cambio, si es incompleta puede existir cierta sensibilidad y función motora por debajo de la lesión. La Americam Spinal Injury Association, que rige las directrices a nivel mundial para la valoración correcta de estas lesiones, establece que una lesión medular es completa si no hay preservación motora ni sensitiva en los segmentos sacros S4-S5. Además, clasifica la lesión medular desde la “A” (lesión medular completa) a la “E” (función motora y sensitiva normal)

A partir de esta clasificación atenderemos al nivel donde se ha producido la lesión. Cuanto más alta sea la lesión más niveles motores y dermatomas estarán implicados y alterados. (dermatomas = áreas de piel inervadas por un nervio raquídeo, referido a la sensibilidad). Entre C1 y C8 se comprometerá a tronco, miembros inferiores y también a los miembros superiores, dando lugar a una “tetraplejía”. Si la lesión se produce por encima de C4, estará afectada la mecánica respiratoria y el paciente será dependiente de ventilación mecánica. En cambio, a partir de C8 ya no están implicados los miembros superiores, pero en función de la altura de la lesión seguirán implicados ciertos órganos vitales. La lesión medular a nivel torácico o lumbar dará lugar a una “paraplejia” que consiste en una falta de sensibilidad y/o parálisis total de las extremidades inferiores y del tronco por debajo del nivel medular de la lesión.

 Existe un tipo de lesión a nivel del cono medular y de la cola de caballo que produce afectación de la sensibilidad y disminución de la fuerza muscular por debajo del nivel de lesión. En este caso generalmente se conserva la marcha, pero estos pacientes presentan secuelas a nivel de control de esfínteres y en el ámbito sexual debido a las alteraciones sensitivas.

¿Que esperar de la rehabilitación en una lesión medular? Lo más importante en cualquiera de los casos es buscar la mayor funcionalidad y autonomía del paciente, desde llevar su propia silla de ruedas a motor, propulsar con sus manos la silla o incluso caminar ya sea con ayudas u ortesis o de manera autónoma en el mejor de los casos.

¿Qué expectativas tiene un paciente con lesión medular? ¿Qué nos dice la ciencia?

Por lo general, cuando una lesión es incompleta hay más posibilidades de recuperar funciones que cuando la lesión es completa. Además, si la lesión es inferior a T11 es más probable recuperar la marcha que si es una lesión superior a este nivel. También sabemos que cuanto más baja sea la lesión, mayor independencia para la marcha tendrá el paciente. Lo que nos quiere decir que los niveles más superiores necesitarán más soportes de ayuda, ya bien sea silla de ruedas para desplazarse u ortesis u otros dispositivos para caminar.

Un estudio (Harkema et al, 2011) muestra que las personas con lesión medular incompleta que tenían movimiento en los miembros inferiores, mejoraron el equilibrio y la capacidad de recuperación tras inscribirse a un programa intensivo de Fisioterapia, también dice que las personas que tenían la lesión más reciente mejoraron más que aquellos que presentaban una lesión antigua.

El inicio a tiempo del programa de rehabilitación es beneficioso, sea cual sea la lesión, ya que un artículo de Chang F, Karen C.,Zelaya, Ivette G. et al 2007, concluyó que los pacientes con una lesión tanto completa como incompleta mejoraban con rehabilitación I o II grados de dependencia funcional.

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